miércoles, 27 de enero de 2010

Yo fui chico Playboy


Bueno, chico, lo que se dice chico, no: "Ornitorrinco Playboy".

Todo fue a raíz de mi participación en un reality show de una cadena extranjera. Allí me hice famoso y al volver aquí, mi manager, me aconsejó aceptar una sesión de fotos para una revista. Una cosa llevó a la otra... Y así fue cómo me convertí en "Ornitorrinco Playboy".

¡Dios! cómo ligué desde que salí en portada. Me llamaron a todos los platós de televisión; los "paparachis" apostados en la entrada de la urbanización y en la puerta de mi casa, buscando la foto robada, las declaraciones de última hora; las chicas se me pegaban como moscas.

Tuve un affaire con una modelo. Ella decía que le daba un morbo... con sólo hablar conmigo por teléfono ya se ponía a jadear, mientras yo abría los ojos sin comprender cuál era mi encanto oculto, ¿sería mi cartera que por aquel entonces estaba bastante abultada? porque por otra clase de bulto no creo que fuese. ¡Que no es para tanto, que yo me conozco!

Nuestro romance duró lo que la dureza de mi cartera. Y eso que yo era también duro, en otro sentido de la palabra. No es que sea tacaño, pero que me lo pienso un poquito antes de gastarme un euro en una memez: que si llévame a cenar, que si este hotel no es de cinco estrellas y no me gusta esta suite, que si el descapotable del mes pasado ya no me gusta tampoco...

La última vez que follamos, ¿se puede decir así? lo digo para no desmerecer el champán con el que brindamos antes de romperle las tirantillas del vestido de noche a mordiscos. Un champán caro, carísimo, con el que acompañamos el caviar que nos subió el camarero a la habitación.

La tumbé sobre la cama con la fuerza animal que me caracteriza, mientras mi pico acariciaba sus más íntimas profundidades marinas, mi cola masajeaba y palmeaba su trasero. (Sé que la postura es un poco contorsionista, pero ¡si yo les contara la de cosas que sé hacer con mi cuerpo...!) Eso le gustaba mucho o, al menos, así me lo hacía saber:

-Eres mi hombre, ahora, poseeme como a una perra.

Yo siempre la corregía sobre su confusión con respecto al reino animal:

-Querida, ni yo soy un hombre, ni tú una perra-. A veces no me dejaba ni acabar la frase.

Aquella noche fue una de esas en que no me dejó acabar la frase. Ella ya tenía preparada su acometida, mientras me rozaba el pecho con su tanguita:

-Orni, querido, mañana necesito tu chequera firmada a primera hora para...

-Lo siento, chochito, (¿se puede decir así? lo digo para no desmerecer el anillo de brillantes que intentaba en ese momento quitarle del dedo, para que no me arañase con él) pero me he quedado sin blanca porque...

No me dejó acabar la frase, la muy guarra. Cerró el puño para no dejar escapar el anillo, cogió fuertemente el tanga, se enfundó el vestido, se calzó sus tacones de agujas, bebió un sorbo de champán y me dijo, la muy zorrona:

-Fue bonito mientras duró-, y salió de la habitación dando un portazo. Me dejó con dos palmos de erección y el pico abierto sin terminar de salir de mi asombro.

Nunca más supe de ella, me quitó mi cartera y mi orgullo de ornitorrinco. La muy...

sábado, 23 de enero de 2010

Chat caliente: "Chico_Ansioso"

Anoche estuve chateando con el nick "Chico_Ansioso", porque así me sentía. Hablé un rato con "gatita_ ardiente", que me puso a cien, hasta que entró el marido y se acabó lo que se daba.

Después, contacté con "No_veas_como_estoy". Estuvimos chateando como media hora. Yo tenía una urgencia, mis pezuñas echaban fuego en el teclado y mis ojos, chispas. Me dijo que le enseñara la parte más dura de mi cuerpo. Así me lo indicó, en negrita y en cursiva. Yo dudé un momento, me miré hacia abajo, entre mis patas... finalmente, encendí mi webcam y le enseñé... mi pico. Casi se desmaya la muy tonta poniendo cara de asco. ¡Yo es que cada vez entiendo menos a las mujeres!

Pero serían las dos de la mañana cuando entró en el chat "Mujer_Natural". Yo, como comprenderéis, quería ir al grano. Mi miembro estaba a punto de estallar, ya no podía más y no quería masturbarme yo solito sin nadie que me enseñara sus encantos y humedades. Así que inicié esta conversación que os muestro en las imágenes que hice con un capturador de pantalla:
















viernes, 22 de enero de 2010

Gripe aviar: aviso sanitario

Yo fui cartero

Durante un tiempo trabajé de cartero, ya sabéis, repartiendo cartas.

Ya la gente no escribe cartas de amor y desamor. Aquellas parejas que se escribían en la distancia: te quiero, cuánto te echo de menos, te comería todo, me muero de ganas de estar junto a ti, escapémonos juntos... amores prohibidos, cartas eróticas donde narrar aquellas fantasías que jamás se realizarían.

Sólo repartía cartas de bancos, de empresas que quieren convencerte de que su producto es lo que a ti te conviene, lo que tú necesitas para ser feliz.

Yo, como buen animal, me presentaba en algunos domicilios, en los que ya conocía a sus inquilinas, como El Hotmail que presta servicios adicionales. Les prometo que era muy, pero que muy, bien recibido con las puertas y las piernas abiertas. Así las trampas (hipotecas, letras del coche, etc.) se suavizaban cuando me veían venir con la carta en una mano y el miembro Hot, en la otra.

Mi segundo gatillazo

Este fue mi segundo gatillazo. El primero, mejor os lo cuento otro día.

jueves, 21 de enero de 2010

Mi álbum de fotos

Cuando era un bebé

De joven, orgulloso y conquistador



De experto en el arte de la seducción y el sexo salvaje

¿Quién soy?

Este soy yo, un animal por dentro y por fuera. Que el que avisa, no es traidor.