Ya la gente no escribe cartas de amor y desamor. Aquellas parejas que se escribían en la distancia: te quiero, cuánto te echo de menos, te comería todo, me muero de ganas de estar junto a ti, escapémonos juntos... amores prohibidos, cartas eróticas donde narrar aquellas fantasías que jamás se realizarían.
Sólo repartía cartas de bancos, de empresas que quieren convencerte de que su producto es lo que a ti te conviene, lo que tú necesitas para ser feliz.
Yo, como buen animal, me presentaba en algunos domicilios, en los que ya conocía a sus inquilinas, como El Hotmail que presta servicios adicionales. Les prometo que era muy, pero que muy, bien recibido con las puertas y las piernas abiertas. Así las trampas (hipotecas, letras del coche, etc.) se suavizaban cuando me veían venir con la carta en una mano y el miembro Hot, en la otra.



Jajajaja... pues te lo deberías pasar bomba trabajando. Por cierto, ¿ahora a qué te dedicas?
ResponderEliminarComo ves, me he lanzado y he venido a tu guarida a visitarte. Pero el beso lingual mejor lo dejamos para cuando haya confi.
Una caricia en tu hermoso piquito,
Julia
Poquito a poco, muñeca. No quiero desvelarte todo el enigma que envuelve mi vida.
ResponderEliminarMe alegro de verte en mi madriguera. Me conformo con tu caricia, mi "piquito" se humedece de placer.
Un beso con lengua.
;)