Me he dado cuenta que estoy más enganchado de lo que creía. No paro de pensar en ella, de día y de noche más. He intentado buscar placeres en animales de todas las especies, tamaños y formas, pero por más que lo intento no se me levanta. Me falta ella, sólo pienso en ella. La deseo tanto, tanto... Jamás pensé que un bicho como yo llegara a encoñarse de esa manera.
Ella, ella ella... me inspira todo un mundo de placeres desenfrenados. Ardo en deseo con su sólo pensamiento: su cuerpo. Sus pechos turgentes, sus caderas anchas, su boca pecaminosa, su sexo húmedo y cálido, preparado, dispuesto a recibirme... ¿Recibirme...? ¡Despiertaaa, imbecil...!
Voy a tener que dejar estas pastillas para la gripe aviar. Debo volver a la realidad: nunca se fijará en mí.
Jo! este amor adolescente que me hace caer de cabeza en el onanismo del cuarto de baño.
Bueno, ¿qué? ¿no estáis pensando que qué pinta el fantasma en todo esto?
Fantasma es ella, que se deja cortejar, me deja con la miel en los labios, me cuenta historias eróticas... pero no me toma en serio.
Fantasma soy yo, que me escudo en la ironía y no soy capaz de ofrecerle mi amor incondicional sin tapujos.
Fantasma es esta relación que no llegará a buen puerto.
No, muñeca, no se me levanta sin ti.



Y es que cuando alguién despierta todo eso, difícilmente hay quien nos distraiga.
ResponderEliminarVoy con el automático puesto y no tengo otra chica en mi mente que no sea ella. Buff...
ResponderEliminarPues vaya problemón, amigo mío.
ResponderEliminarNada, que tendrás que echarle un par, y decírselo abiertamente, así quizás tengas una oportunidad. ¡Ánimo! que no se diga que los pollopatos son cobardes.
Besitos -sin lengua- para que te animes,
Pues, si te soy sincero, me tiembla el pico con sólo penasrlo. Es que en el fondo soy un romántico.
ResponderEliminarUn beso, siempre, con lengua.